Crónicas de pandemia 1

Paola Ayala

Desde el momento que empezamos la cuarentena, debido a la emergencia sanitaria, acá en Argentina. Como trabajadora de salud, que así nos han denominado como trabajadores esenciales, yo tomé la mayor de las conciencias y para no exponer a nadie de mi familia, decidí quedarme sola en mi casa, sin poner en grave peligro a mi madre que tiene muchas enfermedades debido a su avanzada edad, y a mi hijo para que también pueda disfrutar de su padre que solo lo ve los fin de semana, debido a que estamos separados hace unos largos años.
Esta tarea de ser técnica en farmacia, jamás pensé en todos mis años de trabajadora cumplir este papel como algo imprescindible y correr semejante riesgo. Desde los primeros días hasta el día de hoy fui modificando mi conducta y hábitos, desde salir a tomar el colectivo, llegar al trabajo, estar con mis compañerxs, dejar el espacio necesario y obligatorio, cambiando de ropa, calzado, tapaboca por barbijo quirúrgico, ambo y zuecos, y lo mismo para la vuelta a casa, pero con muchísimo miedo de llevar este virus hacia el interior de mi hogar.
A medida que fue pasando el tiempo la angustia fue acrecentándose, al ver los casos en la televisión  y como la gente está en la calle sin preocupación, sin cuidar a los suyos.
Sé que muchxs nos cuidamos y tenemos empatía, tomamos los recaudos necesarios para seguir dando esta lucha .