Femicidios

Nancy Silvana Chiazzaro

Indefensa Margarita, huye en la oscuridad, se espanta con el auto que pasa por al lado. Siente que es controlada por el, constantemente con miedo y escalofríos no sabe como salir de esa situación.

Una vez, intento hablar. Un golpe en su ojo fue lo que “se ganó”. – “Te dije que si hablabas iba a haber consecuencias. Mira lo que haces, es toda tu culpa”.

Con suerte la ves salir a caminar, buzos grandes, gorros, mangas que tapen las cicatrices de sus muñecas. No solo el le hace daño, ella se siente culpable de lo que le pasa. La autolesión también se volvió parte de sus opciones.

Una noche no lo resistió más. Por la rotonda salió a caminar. 

Cuidado Cielo, no sabes cuando tu agresor puede atacar. Nadie lo sabía, nadie lo sospechaba. Ella simplemente opto por el aislamiento social. 

– “QUE LINDA NENITA, QUE HACES A ESTAS HORAS SOLA?” grito alguien de una moto.

Baja la mirada, sigue caminando como si nada pasara. Pero siempre le resuena en su cabeza: “Quizá, Hernán tiene razón y solo tengo que quedarme en casa…”

Llega de nuevo a su casa y se escucha un grito de él: “PORQUE SALIS SIN AUTORIZACION?”. Callada frente a la puerta, no supo que responder.

Un día, Mar ya fue historia. El desapareció, y ella… ya pueden imaginar el final.

Y ahora, nos toca reflexionar a nosotros. Que triste realidad pasamos las mujeres en el día a día. Con miedo de salir a la calle, evitando salir en horas nocturnas, sintiéndonos culpables de cosas que NO somos responsables. 

Ilógico y enfermizo saber que por años se vivió estando calladas. Hoy, se nota que las mujeres estamos juntas, que ya no vamos a soportar mas esta situación. Pero pese a esto, sigue habiendo quienes no saben como decirlo, quienes tienen miedo de pedir ayuda. 

Hay que afrontarlo, no nos callamos más. Mar y millones de chicas más ya no están con nosotras, pero justamente por ellas y por todas vamos a seguir luchando. BASTA de femicidios. 

ABRAN los ojos, nada es color de rosas. Los estereotipos de una mujer fina y delicada se quedaron en 1910. Juntas seguimos avanzando y juntas podemos lograr que, por fin un día caiga el patriarcado. 

Solo deseo que mi hija viva sin miedo, salga vestida como quiera y a la hora que tenga ganas. Que ya no existan los femicidios, el maltrato físico o psicológico hacia las mujeres en cualquier ámbito.

No lo merecemos, nadie lo merece. TODOS somos iguales, nadie es superior.