Mujeres ladrilleras

Camila Olivo

En tiempos de pandemia emerge la necesidad de construir la conciencia de género, ser  mujer y participar del mundo sindical es un desafío hermoso, pero difícil.     

En mis inicios como participante de la UOLRA, cuando pensaba en “ladrilleros” me  imaginaba en masculino: varones sudando el sacrificio del obrero precarizado, llevando  carretas con cientos de kilos de barro, confeccionando el ladrillo como un artesano, a  mano, uno por uno, y colocándolo en los hornos a temperaturas sofocantes. Pero es  importante entender que siempre hubo mujeres ladrilleras, solo que por supuesto,  estaban invisibilizadas para los propios varones e incluso para ellas mismas.    

El año 2015 significó una nueva concepción del sindicato, ya que se incluyó también por  primera vez a una mujer. Desde entonces alrededor de 30 mujeres de distintas  provincias, intentamos día a día modificar el estatuto, buscando ampliar el objeto de  representación.    

La única manera de cambiar la realidad es construyendo organización, unidad,  participación y protagonismo, hay mujeres ladrilleras y son muchas, solo están pidiendo  ser escuchadas.